El Lindy Hop nació en las pistas del Savoy Ballroom de Harlem, Nueva York, alrededor de 1928. Frankie Manning, Norma Miller y otros pioneros crearon un vocabulario de movimientos que capturaba la energía eléctrica del jazz de la época.
El nombre "Lindy Hop" se atribuye a una frase del bailarín "Shorty" George Snowden, quien durante un maratón de baile en 1928 declaró estar "hopping over to Europe like Lindy" —Charles Lindbergh acababa de cruzar el Atlántico—. La expresión, capturada por un reportero del New York Mirror, dio nombre al baile para siempre.
Lo que hace especial al Lindy Hop es su estructura dialógica: no existe una coreografía fija, sino un vocabulario compartido que cada pareja improvisa en tiempo real, respondiendo a la música y al compañero. Esto lo diferencia radicalmente de otros bailes de pareja de la época, que dependían de secuencias fijas.
Durante los años 30 y 40, el Lindy Hop viajó del Harlem a las salas de baile de todo Estados Unidos y después al mundo entero. Las grandes orquestas de Count Basie, Duke Ellington y Benny Goodman proporcionaban el combustible musical que hacía posible la magia en la pista.
Tras décadas de declive en los años 50 y 60, cuando el rock desplazó al swing, un grupo de entusiastas suecos "redescubrió" el baile en los años 80 gracias a las grabaciones en vídeo de los bailarines originales. Este revival, iniciado en Estocolmo, nos ha traído el movimiento global que disfrutamos hoy.